El color azul ha tenido una fascinante evolución a lo largo de la historia. En la antigüedad, era un tono difícil de obtener, asociado a los cielos y las divinidades. Los egipcios fueron de los primeros en fabricar un pigmento azul sintético, conocido como "azul egipcio". En la Edad Media, el azul ganó protagonismo en el arte cristiano, representando pureza y espiritualidad en las túnicas de la Virgen María. Con el tiempo, se convirtió en símbolo de autoridad y confianza, adoptado por reyes y posteriormente por instituciones como la realeza europea y los uniformes militares. Hoy, el azul es uno de los colores más queridos, evocando calma, profundidad y conexión con la naturaleza.