Hola
@davorcarbajal,
Este es un caso que en algunas salas lastimosamente es demasiado frecuente.
En un caso como este,
yo no foldearía la mano del jugador que mostró sus cartas, principalmente porque es la primera vez que incurre en esta acción.
Mostrar las cartas al jugador que está all-in no representa una afectación directa, ya que ese jugador no tiene decisiones pendientes. Incluso mostrar cartas a un jugador que no está en la mano puede parecer similar. Sin embargo, el verdadero riesgo está en que
estos jugadores que vieron las cartas tienen información adicional que el resto de la mesa no tiene, y podrían —a través de gestos o reacciones—
transmitir información de forma directa o indirecta al jugador que mostró su mano, afectando decisiones posteriores.
Si tengo certeza de que ninguno de los jugadores que vio las cartas reaccionó ni transmitió información que pudiera influir en la acción,
permitiría que la mano continúe con normalidad, pero le haría
una advertencia formal al jugador que mostró sus cartas, explicándole que esa conducta no está permitida. Le dejaría claro que, en caso de reincidencia —especialmente si sus decisiones llegan a verse influenciadas por señales o información de otros jugadores—,
su mano podría ser declarada muerta, o incluso podría
ser retirado del juego por el resto del día si persiste en este tipo de conductas que van en contra de la etiqueta de la mesa.
En cambio, si tengo duda razonable sobre una posible influencia o comunicación de parte de los jugadores que vieron las cartas, no mataría la mano, pero sí limitaría sus opciones: solo le permitiría igualar (hacer call) en caso de que haya apuestas del tercer jugador, y le prohibiría realizar apuestas o raises, ya que estaría actuando con una ventaja informativa indebida.